Tres científicas españolas viajan en una expedición a la Antártida para mujeres líderes contra el cambio climático

  • Alicia Pérez Porro es bióloga marina y reside en EE UU; Uxúa López es ingeniera y trabaja en renovables en Pamplona; Ana Payo es oceanógrafa.
  • La iniciativa ‘Homeward Bound’ persigue crear en unos años una red de 1.000 de mujeres científicas con liderazgo en políticas de cambio climático.

Expedición de mujeres científicas a la Antártida

“Seguro que si cierras los ojos y visualizas una expedición científica a la Antártida, ves solo hombres y hielo, mucho hielo. Pues nosotras vamos a aportar un granito de arena para cambiar el imaginario colectivo y que cuando se piense en una expedición a la Antártida, además de hombres y hielo se vea también a las mujeres“.

Habla Alicia Pérez Porro, una doctora en Biología Marina catalana cuya vocación se cimentó en los veranos en el mar de Sa Tuna (Gerona) y cuya conciencia de género tiene su origen en una aguerrida abuela apodada ‘la Marinera’ porque hasta los 90 años salía sola en barca a nadar al Mediterráneo. Ella, Uxúa López, ingeniera de telecomunicaciones de Navarra experta en energías renovables, y Ana Payo Payo, oceanógrafa nacida en Zamora y formada en Baleares, serán las primeras españolas que participen en la Homeward Bound, una expedición de científicas a la Antártida cuya vocación es impulsar el liderazgo de las mujeres de la ciencia y la tecnología en la lucha contra el cambio climático.

Las tres científicas españolas fueron seleccionadas de entre 300 aspirantes para participar en el máster en liderazgo de un año de duración. La iniciativa persigue formar a un millar de mujeres del mundo de la ciencia contra el cambio climático. Los seminarios y tutorías culminan, a partir del 15 de febrero, con una expedición de 21 días a la Antártida en la que visitarcinco bases internacionales asentadas en el continente más austral de la Tierra.

Pérez Porro vive en Nueva York, donde investiga los efectos del cambio climático en las esponjas marinas de los arrecifes coralinos y lidera la asociación de mujeres científicas españolas en Estados Unidos (Mecusa). Con su viaje a la Antártida busca inspirarse en las científicas que la acompañan, descubrir aspectos de la investigación sobre el cambio climático en un entorno único y “aprender sobre política y diplomacia científica”.

La bióloga catalana cree que hace falta mayor presencia de las mujeres en los foros políticos contra el cambio climático. “Ahora no estamos bien representadas en los equipos que diseñan las soluciones para el cambio climático, las mujeres no formamos parte. Y es sabido que los equipos científicos mixtos, de hombres y mujeres, resultan mucho más eficientes y creativos”.

La aventura a la Antártida, además de forjar una red de científicas internacional, ansía visibilizar su trabajo. Para que comiencen a caer mitos como los que sustentan que “el 63% de los españoles crea que las mujeres no tienen capacidad para ser científicas” y para revertir que “el 3% de los premios Nobel sean para las mujeres” o que el porcentaje de mujeres entre los investigadores, anclado en un 28%.

Otra de las expedicionarias, Uxúa López, trabaja en un centro de control de energías renovables en Pamplona, desde donde supervisa la generación de energía en cinco continentes. López considera que no se puede prescindir del talento del 50% de la población a la hora de dar frente a una batalla como el cambio climático”. Máxime cuando los efectos más perniciosos del cambio climático afectan en mayor medida a las mujeres. Su mortalidad es mayor en los desastres naturales como las inundaciones (hasta un 70% de los fallecimientos por esta causa son de mujeres), y ellas son también las principales afectadas por las grandes sequías en los países donde la agricultura es la principal economía femenina.

“Llevamos mucho tiempo fuera de juego en el campo donde se aportan soluciones a problemas globales que por ahora nos están ganando la batalla. Las mujeres tenemos mucho que aportar”, considera.

La brecha de género y la discriminación, también en la ciencia

Preguntadas por la discriminación y la brecha de género en su sector, las científicas españolas coinciden en que es cierto que existe por muy variados motivos. Todas las participantes en la expedición, de una u otra forma, aseguran haberla sufrido.

“Comenzando por que a las niñas se les envían mensajes de que no les debe interesar la ciencia”, explican. Estos sesgos de género en la educación condicionan su futuro. “A las niñas se les dice que tienen que ser monas, y a ellos qué listos son. Se dice que las matemáticas no son para las niñas o que ellas no deben coger un destornillador“, criticó la bióloga Pérez Porro. Pese a ello, el 50% de los licenciados en carreras científicas son mujeres. Aunque los números empiezan a disminuir a partir de los másteres, los doctorados, los puestos de responsabilidad y, por ende, en los premios. “Más arriba hay menos mujeres. Se van quedando por el camino”.

Por experiencia dicen que perduran los prejuicios sobre cómo deben ser las científicas, pero que lo más grave llega a partir de la maternidad, circunstancia que paraliza socialmente a la mujer, denuncian. La ciencia es una disciplina “muy competitiva” y las ayudas y los proyectos disminuyen para las científicas después de la maternidad. Como posibles soluciones proponen programas que inspiren a las niñas a apostar por las carreras científicas, para aumentar su representación, y por proyectos que apoyen el progreso de las investigadoras, tales como becas con dotación para financiar canguro para los hijos o incluso con guarderías en los congresos científicos.

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