Seis educadores recomiendan seis clásicos de Barco de Vapor como ‘Fray Perico’, que cumple ahora 40 años

'Fray Perico y su borrico' y 'El pirata Garrapata'

Los primeros momentos de disfrute ante un libro, cuando aún somos niños, son imposibles de olvidar. Las risas, la tensión ante una situación de peligro, la emoción ante ese final feliz que ansiamos, permanecen en el cajón de nuestros recuerdos más preciados. Simplemente escuchar aquellos títulos que nos atraparon en la infancia logra, décadas después, caldear nuestro corazón adulto. Es una nostalgia amable que nos lleva a ofrecer esos mismos libros a nuestros hijos, deseando que conjuren en ellos el amor a la lectura.

En 2018 cumplió cuarenta años, una edad asociada a la madurez,  la colección Barco de Vapor de la editorial SM, que debe su nombre a Tom Sawyer y sus aventuras junto al Misisipi. Fue el primer sello de literatura infantil que se lanzó en España y es poco probable encontrar a alguien menor de cincuenta años en este país que no navegara con gozo en alguno de sus barcos. La flota, a día de hoy, se ha modernizado en estética y temáticas y cuenta con unos cuatrocientos títulos. Muchos de ellos son reediciones de aquellos primeros libros que vieron la luz hace tres o cuatro décadas y que desde la editorial aseguran que «siguen funcionando muy bien». 

«Pamplinoplas, Abuela Opalina, Los locos de Villasimplona, Un solo de clarinete… esos son solo algunos de los títulos que recuerdo, pero creo que me han quedado pocos de Barco de Vapor por leer. Nuestra infancia iba mucho más despacio y el hecho de tener también mucho más tiempo libre, nos dejaba la lectura como una opción muy razonable para llenar las horas muertas. En Galicia, con nuestros días de lluvia eterna, era típico coger un buen sitio en el sofá y merendarse un bocata y un libro», recuerda María Soto, especialista en disciplina positiva y fundadora del centro Educa bonito.

Una infancia a bordo de un barco que iba mutando de color según cumplíamos años. «Recuerdo ir avanzando en el color de las colecciones, era un pequeño triunfo cuando terminabas una serie y pasabas al siguiente. Las estanterías eran blanco-azul-naranja-rojo en cualquiera casa, en cualquier biblioteca», explica Soto, que además destaca cómo aquellos libros favorecían mucho más que la lectura: «La inmediatez de la tecnología nos está arrasando el instinto de exploración, la imaginación, la paciencia o la empatía por los personajes. ¡Qué bonito era fijarse en todos los detalles de la portada, copiar sus dibujos o hacerte un marcapáginas!».

Cuatro décadas de Fray Perico

Libros como Fray Perico y su borrico, que este 2019 celebra el 40 aniversario de haber obtenido el segundo premio Barco de Vapor, o El pirata garrapata. Ambos son el primer y el segundo título más vendidos respectivamente del sello. También fueron los que los lectores de 20minutos eligieron como sus favoritos.

Aunque el primer libro publicado en la colección fue Las aventuras de Vania el forzudo, de Preussler Otfried y el primero en ganar el premio fue El Pampinoplas de Consuelo Armijo, si hay dos libros infantiles emblemáticos en la historia reciente de este país, probablemente sean estas dos obras de Juan Muñoz Martín, un maestro retirado que este mes de mayo hará 90 años que llegó el mundo para hacer reír a los niños con sus historias.

Fray Perico, premiado en 1979, se publicó al año siguiente en la Serie Naranja de la colección. La historia de un fraile bondadoso y bobalicón, su burro y la comunidad religiosa que habita en un monasterio de Salamanca no parece a priori algo muy universal, pero en estas cuatro décadas ha logrado llegar a 10 países diferentes y ha sido traducido a cinco idiomas, incluido el coreano.

Gemma Almena es psicóloga y orientadora escolar. Tenía cuatro años cuando el fraile franciscano llegó a las librerías y cuenta que Fray Perico fue uno de los primeros libros «con cierto volumen de páginas» que leyó pocos años más tarde «del tirón, casi sin pestañear, por entretenido, simpaticón y diferente».

«No tengo la sensación de que las generaciones posteriores a la mía sientan que esta historia se ha quedado obsoleta o que la haya pisado el peso de los años en los que se escribió», explica Almena. «La recomiendo, primero por ligera, fresca y fácil de leer, segundo porque te sitúa en la España del Siglo XIX en su grado más superlativo y cómico, repasando un poco la vida en aquella época;  tercero, por lo atípico del personaje: disparatado, alegre, bonachón e ingenuo pero con mucha energía y por último, por las valiosas enseñanzas que se pueden leer entre líneas: la amistad y la importancia de aceptar a las personas tal y como son». Esta psicóloga destaca además cómo el libro incluía el amor y respeto a los animales: «su burro era un miembro más de la comunidad, Fray Calcetín le llamaban».

Seis libros desde el recuerdo

Desde 20minutos hemos pedido a seis educadores, el oficio que también tuvo Juan Muñoz y muchos de los autores de éxito de la colección como Patricia García-Rojo, Álvaro García, David Lozano o Carlos Reviejo, que eligieran un Barco de Vapor de su infancia, uno que les marcase y recomendarían hoy día a los niños. Es obligado reconocer que la mayoría eligieron los títulos de Muñoz, pero que a ninguno les costó encontrar una segunda opción. Esta es su selección:

Fray Perico y su borrico (1980)

Gemma Almena, psicóloga y orientadora escolar. «Con siete años yo era básicamente asidua a los cuentecillos clásicos que se leían en diez minutos, de modo que entrar de repente en la vida de un fraile de las características de Fray Perico  implicó todo un cambio de paradigma que modificó a golpe de carcajada el concepto de lectura que hasta entonces había tenido. Echando la vista atrás, puedo decir con toda certeza que lo que más me sorprendió fue el estilo: cómico hasta rozar lo absurdo y a la vez repleto de valores no estando obligatoriamente relacionados con la religiosidad: ternura, amistad, amplitud de mente, adaptación, superación, comprensión o aceptación».

El pirata Garrapata (1988)

Mª José Rodríguez, científica en el CSIC, profesora de Secundaria y autora de varios cuentos como Galgui, Un amigo diferente o Chiquitita. «¿Qué es lo que tiene de especial un libro como El Pirata Garrapata? Para mí, que éste fue el primer libro con el que descubrí que leyendo podría reírme a carcajadas hasta el punto de las lágrimas. También que imaginar podía suponer dejar volar la mente de forma alocada, sin reglas, por muy absurdo que fuera. Esa libertad y esa alegría en la escritura dejaron una huella en mí, de forma que este querido pirata y otras grandes historias de esa editorial contribuyeron a moldear mi amor por la lectura y mi deseo de aprender a escribir así y hacer sentir al lector lo mismo que esos libros me habían hecho sentir a mí. Los libros de Barco de Vapor no solo formaron parte de mi infancia, sino que me hicieron crecer por dentro a medida que crecía por fuera, y realmente les tengo mucho que agradecer».

Cucho (1986)

Miguel Ángel Ruiz, asesor educativo y autor del blog Yo soy tu profe, ganador la última edición de los Premios 20Blogs. «Cuando era pequeño la compra se hacía mensual. Íbamos a unos grandes almacenes y allí se llenaba el carro con todo lo que hacía falta. Era un acontecimiento familiar, pero lo mejor para mí era saber si ese mes me tocaba algún premio en forma de libro. Y para eso tenía a mi padre. Era nuestro cómplice. Si nos dejaba caer por la zona de los libros, había permiso. Por ese motivo hoy guardo con cariño mi colección de libros del Barco de Vapor. Entre todos recuerdo a Cucho con especial cercanía. La dureza y humanidad de esta novela realista aún hace que recuerde los momentos de su lectura. Luego, de mayor, me apasioné por los autores rusos. Tal vez Cucho marcó el comienzo».

Los locos de Villasimplona (1996)

María Soto, especialista en disciplina positiva y fundadora del centro Educa bonito. «Si tuviera que escoger uno, sería Los locos de Villasimplona sin duda. ¡Lo que nos hemos reído con ese libro! Era inteligente y absurdo, recuerdo a mi madre llorando de la risa alguna vez mientras le leía alguna anécdota. Con un buen libro también se puede reír a carcajadas, podemos enseñar a nuestros hijos que el humor se puede leer y así inculcarles amor por la lectura. Y Barco de vapor sigue ahí, como una oportunidad para regalarles a nuestros niños un pequeño viaje en el tiempo de vez en cuando y llevarles a una infancia un poco más auténtica. Y, de paso, nosotros viajar con ellos».

Las ballenas cautivas (1996)

Roberto Alhambra, maestro y autor de la saga fantástica Los que ignoran. «Las ballenas cautivas son un poquito de mi infancia. El peruano Carlos Villanes Cairo, compañero docente de profesión, narra una historia que recuerdo con nostalgia: unas ballenas atrapadas en el ártico; un abuelo y su nieto, Yak, tratando de salvarlas; y el poder de los medios de comunicación para obrar el milagro, el rescate y la sensibilización… Una historia para amantes de la naturaleza».

Chis y Garabís (1987)

Pablo Poó, profesor premiado y autor de libros como La mala educación o Espabila chaval. «El libro del Barco de vapor que más me ha marcado ha sido Chis y Garabís. No por el argumento; si intento hacer memoria, lo más que llego a recordar es que eran dos islas que se llevaban mal por algún motivo que queda demasiado difuso en mi mente, sino porque, gracias a él, fue la primera vez que me sentí culto en la vida. Fue la primera vez que experimenté los frutos que te otorga la lectura, cómo te incluye en la sociedad y como te permite participar en ella activamente y comprender la realidad que te rodea. Estaba viendo la televisión en esa època en la que las cadenas y programas los elegían los padres y Felipe González, entonces presidente del Gobierno, se refirió a no se qué asunto como un «chisgarabís» (palabra que, por cierto, está ya incluida en el diccionario). En ese momento supe qué quería decir aquel señor de las patillas canosas. Me sentí importante. ¡Leer era la leche!».

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