Residuos de plástico convertidos en combustible: la española Biofy, premiada como la ‘startup’ europea del año

  • Biofy, mejor ‘startup’ europea del año 2018 en la ‘European Enterprise Challenge Award 2018’.
  • Su solución consigue ahorros de hasta dos toneladas y media de CO2 por cada tonelada de plástico.

Biofy

Biofy es una startup española nacida en la Universidad de Málaga. Su idea es genial y muy necesaria para la conservación del planeta. Han creado un innovador proceso que convierte los residuos de plástico en combustible con bajo contenido en azufre.

Y tan buena es su idea y la empresa que a partir de ella nace, que acaban de ser premiados en la ‘European Enterprise Challenge Award 2018’ como la mejor startup europea del año 2018. Eso después de haber ganado anteriormente el Startup Programme en España.

Se trata de un combustible que ya está siendo utilizado en la industria, la agricultura, los barcos e incluso la generación de electricidad. Además, la solución de Biofy consigue ahorros de hasta dos toneladas y media de CO2 por cada tonelada de plástico tratado y “a un precio estable”, ya que se fabrica en territorio nacional.

El jurado ha decidido premiar a Biofy “no solo por su gran idea”, sino también por “su clara orientación hacia el negocio, por ser un equipo multidisciplinar con altas capacidades de para la resolución de problemas y por haber creado alianzas con sus proveedores y clientes”.

“¿Nuestro siguiente paso? Queremos llegar a más personas que comparten las mismas inquietudes medio ambientales, así como apoyar a otras empresas que tienen las mismas ambiciones que nosotros”, ha explicado Marcelo Hornillos, de Biofy.

Ideas y negocio en la universidad

Un total de 16 equipos de 15 países han participado en la final europea del ‘European Enterprise Challenge Award 2018’, organizado por Junior Achievement y orientado hacia estudiantes universitarios, que ha tenido lugar en Riga (Letonia), del 25 al 27 de junio.

Cada año, el Startup Programme involucra a más de 15.000 estudiantes de 300 centros de educación superior  para darles la oportunidad de experimentar la puesta en marcha de un negocio, apoyando así los objetivos europeos de mejorar la empleabilidad y el espíritu emprendedor de los jóvenes.

Este programa persigue fomentar las competencias “clave” para garantizar que los estudiantes estén preparados para el mundo laboral y los desafíos del futuro. En la final han participado estudiantes de Reino Unido, Rumanía, Portugal, Noruega, Holanda, Malta, Luxemburgo, Letonia, Grecia, Francia, Finlandia, Estonia, Dinamarca, Bélgica y España.

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