‘Reservoir Dogs’, 25 años de la marca Tarantino

  • Sus diálogos y monólogos, puesta en escena y montaje, los personajes y las canciones de la banda sonora. Todo el estilo de Tarantino estaba en esa modesta producción independiente.
  • El cine Capitol de Madrid le rinde homenaje este jueves, 22 de junio, en una única proyección.

Reservoir Dogs (1992)

La pantalla aún en fondo negro, y con los títulos de crédito iniciales, mientras escuchamos los primeros díalogos de la película. Los personajes teorizan sobre la canción Like a Virgin de Madonna. ¿Es una metáfora sexual sobre una chica a la que encantan los miembros viriles muy grandes? No tardaremos en poner rostro a sus protagonistas, sentados en la mesa de una cafetería. Una charla informal, tranquila. Nadie diría que se trata de un grupo de atracadores listos para hacerse con su botín, unos diamantes. Quentin Tarantino sorprendió con Reservoir Dogs, su debut en el largometraje hace 25 años, creando expectación desde los primeros segundos.

La sala más grande del centro de Madrid, el cine Capitol en la Gran Vía, ha querido sumarse a esta conmemoración con una proyección, este jueves 22 a las 22:00 h., del clásico de Tarantino. La presentación mundial fue el 21 de enero de 1992 en el Festival de Sundance. Causó sensación, pero no le dieron ningún premio. En mayo se proyectó también en Cannes, fuera de competición. Aquí se pudo ver en el Festival de Sitges, ganó los premios a la mejor dirección y guion, y llegaría a los cines el 14 de octubre. Un clásico instantáneo y un título de culto, pero su repercusión en taquilla fue mucho más limitada. En Estados Unidos se estrenó apenas sin promoción y recaudó 2,8 millones de dólares. Una miseria comparados con los 217 de El guardaespaldas o los 144 de Arma Letal 3.

Los nombres de sus protagonistas, el señor Blanco (Harvey Keitel), el señor Naranja (Tim Roth), el señor Rosa (Steve Buscemi), el señor Rubio (Michael Madsen), y con una presencia más breve, el señor Marrón (Quentin Tarantino) y el señor Azul (Edward Bunker) -nombres inspirados a su vez en el thriller Pelham 1, 2, 3 de 1974-, son ya emblemáticos. Pero quizá todo hubiera acabado allí y Tarantino nunca se habría convertido en uno de los cineastas más influyentes a partir de los 90 si su segunda película, Pulp Fiction (1994), no hubiera sido un bombazo, a nivel de crítica y público.

Con un presupuesto paupérrimo, que pasó de los 30.000 dólares a 1,2 millones cuando Harvey Keitel entró en el proyecto también participando como productor, Tarantino marcaría las pautas de su cine. Su gusto por los diálogos brillantes, políticamente muy incorrectos, y largos monólogos, a veces banales, otros contundentes; una estructura intrincada -en Reservoir Dogs la gran elipsis es el robo que acabó en carnicería y que nunca vemos-; la capacidad de generar imágenes de gran calado -empezando por los trajes de negro y esas gafas oscuras Ray-Ban-; su puesta en escena de la violencia; la agudeza en el retrato de los personajes, por muy secundarios que sean; o el acierto en la selección de canciones de la banda sonora.

Todo marca de la casa, reciclando títulos de serie B, cutres o de culto, en un túrmix propio y personal. Sus películas son de “género Tarantino”. La conexión entre Pulp Fiction y Reservoir Dogs estuvo además a punto de concretarse en un spin-off. Tarantino desveló que el señor Rubio (Michael Madsen) se llamaba en realidad Vic Vega, y era el hermano de Vincent Vega, el famoso personajes que interpretó John Travolta en la película de 1994. La obra se habría titulada Double V Vega. En cuanto a lo de Like a Virgin, la propia Madonna, fan confesa de Tarantino, le llegaría a regalar una copia firmada de su quinto álbum, Erótica, en la que trataba de poner punto y final a esa discusión de cafetería con una dedicatoria añadida: “la canción trataba de amor”.

Cuatro momentos imposibles de olvidar

Little Green Bag. La canción de los holandeses Jan Visser y George Baker ponía la banda sonora de los títulos de crédito iniciales completos con los de los actores, equipo artístico y técnico, acompañando las imágenes de la banda de atracadores saliendo de la cafetería y a cámara lenta.

Plano del maletero (trunk shot). No lo inventó Tarantino, pero ha sido una de las marcas de su cine. En casi todas sus películas hay escenas en los que los encuadres simulan estar filmados desde el interior del maletero de un coche. En Reservoir Dogs es un plano de los “señores” Rubio, Rosa y Blanco abriendo el maletero donde el primero ha encerrado a un rehén, un policía (Kirk Blatz).

La oreja cortada. Sin duda la escena más fuerte, y recordada. El señor Rubio le corta la oreja al policía preso mientras suena al canción Stuck in the Middle with You. Fue una escena también impactante de rodar para Michael Madsen, que interpretaba al psicópata señor Rubio, por su aversión a todo tipo de violencia. Durante su pase en el Festival de Sitges, cinco personas abandonaron la proyección, uno de ellos era el director Wes Craven, especialista también en el cine de terror, como La última casa a la izquierda (1972) y no exenta de escenas duras; otro era el gran maquillador Rick Baker y que, según algunos cronistas, le explicó a Tarantino que una cosa era mostrar monstruos o criaturas fantásticas y otra una violencia tan real.

Triángulo mortal. Y la escena que más debates ha suscitado, por su desenlace y quién disparó primero y contra quién. La tensión de varios personajes apuntándose con sus armas: Joe Cabot (Lawrence Tierney), Nice Guy Eddie (Chris Penn) y el señor Blanco, mientras el señor Naranja yace, ensangrentado, en el suelo. Un momento también inspirado en dos producciones de Hong Kong: The Killer (1989) de John Woo y City on Fire (1987 ) de Ringo Lam -la segunda con varios paralelismos más con el filme de Tarantino-.

Dos preguntas sobre ‘Reservoir Dogs’

¿El debut de Tarantino? Fue su primer largometraje estrenado en cines. Pero antes había dirigido un filme amateur, My Best Friend’s Birthday, en 1987 cuando trabajaba en el videoclub Video Archives de Manhattan Beach, en California. Se unió al guion que preparaba su compañero Craig Hamman, y así debutó como guionista y también director. Se rodó en blanco y negro, pero un incendio destruyó la mayor parte del metraje original. Solo se pudieron recuperar 34 de los 69 minutos originales. Tarantino siempre ha renegado de ella por considerarla “muy mala”, pero fue el germen para su guion de Amor a quemarropa (True Romance) que dirigió Tony Scott en 1993.

¿Cómo se le ocurrió el título? Hay varias teorías, y Tarantino nunca lo ha querido aclarar. Sin embargo, el productor, director y guionista Roger Avary, amigo suyo desde su etapa de videoclub, aseguró que el título procedía de la dificultad del director para pronunciar el título original de la película francesa Au revoir les enfants (Adiós, muchachos) de 1983 y dirigida por Louis Malle, más un homenaje a Straw Dogs (Perros de paja) de 1971 y realizada por Sam Peckinpah.

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