Ona Carbonell: «Los niños tienen que saber entrenerse sin YouTube»

  • La nadadora olímpica ha escrito ‘Elena Sirena’, una novela infantil sobre una niña que descubre sus poderes.

Ona Carbonell

Los primeros animales que poblaron la tierra salieron del mar. De ahí proceden todos los mamíferos, incluidos los humanos. Pero hay personas como Ona Carbonell que aún conservan la esencia de aquellos seres marinos que necesitaban la ingravided del agua para ser felices. Eso es lo que ha querido reflejar en Elena Sirena. Sueños de Agua (Ed. Alfaguara. A la venta este jueves 23) el primero de una colección de libros infantiles sobre una niña que descubre con 12 años que tiene un increíble poder.

Es un libro que habla sobre una niña sirena, pero también es un libro de valores…
Es un libro que intenta reflejar todo lo que me ha dado a mi el deporte y la natación artística y lo hace con fantasía, con magia, con historia, con ilusión… pero también intentando transmitir los valores que creo que son esenciales para este perfil de niños y niñas. Yo soy lo que soy a día de hoy gracias a esos valores.

¿Y cuáles son esos valores que están en el libro?
Hay que leer, hay que esforzarse, hay que ser constante, hay que trabajar en equipo, hay que saber perder a veces, hay que saber llorar… todos estos conceptos están en el libro.

Se tiende a pensar que el deporte es sólo una actividad física…
Creo que la sociedad cada vez entiende más que el deporte es básico para todo, para un tema de salud, pero también para los valores y muchos otros conceptos. En mi deporte cada vez hay más licencias y más niñas que desde muy pequeñas se esfuerzan muchísimo y aprenden estos valores.

¿Qué vamos a encontrar en Elena Sirena?
Es un libro que habla de la historia de una niña con sus tres mejores amigas, pero con un punto de fantasía y de magia, con algo con lo que siempre hemos soñado de pequeñas, como ser sirena.

¿Mejor sirena que Acuaman?
Bueno, ya veréis, porque el hermano de Elena también tiene sus cosas…

Lo decía por los superpoderes…
Bueno, yo ya me siento como una sirena, pero sin escamas, no lo podía tener más fácil. En el libro hay muchas cosas que yo ya tenía dentro y sólo lo he llevado a este libro. A mi me habría encantado de pequeña tener un libro que contara estas cosas.

¿Cómo se le ocurrió la historia?
La historia la tenía muy clara, porque en los campus que hago me rodeo de muchas niñas y veo la demanda de historias que les ilusionen. Y quería una que tuviera una parte de realidad, que es mi realidad, y de mi fantasía. Me motivaban mucho sobre todo ponerle esa parte de magia que obviamente no está en mi vida.

Tendrá mil anécdotas e historias…
Lo quería contar todo en el primer libro, pero la editorial me ayudó a ordenarlo para que Elena tenga muchas historias y ya estoy escribiendo el segundo libro para que salga a finales de año.

¿La de escritora va a ser ahora su actividad preferida?
De momento lo es bastante, porque teniendo en cuenta que no tengo tiempo libre… Ona ahora es agua, leer y escribir.

¿Recuerda sus primeras sensaciones en el agua?
Yo recuerdo muchísimo en los veranos a mis padres diciéndome «solo sales del agua para comer y para cenar, ¿puedes estar seca más de dos horas al día? Y por ahí empezó un poco toda la historia de Elena.

¿Los otros personajes también tienen algo de biográficos?
También. Mi madre está muy dolida porque la madre de Elena desaparece y me dice «¡pero si yo te he educado!» (risas). Aunque luego reaparece… Además, Elena tiene tres amigas y son muchas de mis amigas de sincro. Hay un hermano, un mejor amigo, una tía… se habla mucho de la importancia de la familia y de rodearse de ella cuando hay una ilusión o un problema. Hay mucho de biográfico pero mucho de ficción también.

Sabe que va a competir con las consolas, con youtube…
¡Y con todo! Un libro es algo mágico que por más competencia que tenga siempre estará ahí, tiene una esencia que nadie se la puede quitar. Lo mejor en la vida es aprender y la mejor manera es leyendo y visitando otros mundos. Los niños tienen que leer más y que tengan libros como estos, que son lectura, pero con magia e ilusión les pueden ayudar, porque también es entretenimiento. Y tienen que conocer más formas de entretenimiento aparte de los videojuegos y youtube…

¿De quién es tarea eso?
Parte de la responsabilidad es de los padres, pero también de la educación en general. Los libros tienen mucha competencia y por eso hemos trabajado mucho en las ilustraciones, que tienen un punto moderno, para que sea más visual.

Y lo ha escrito usted, que es muy conocida… eso es un punto.
A lo mejor que lo haga alguien que puede ser un referente también ayuda.

¿Se siente con la responsabilidad de ser un ejemplo?
Sí, no siento sólo la responsabilidad de ganar medallas, sino de ser una persona que llega puntual a los sitios, que es educada, que transmite los valores del trabajo… eso he querido volcarlo en el libro.

¿Donde guarda las medallas?
En mi casa, en unos colgadores…

Pero tiene muchísimas…
Es que pesan mucho los colgadores (risas). Muchas están en casa de mis padres, porque a mí no me caben. Las de las Olimpiadas las tengo un poco más guardaditas. A la gente que viene le hace ilusión verlas.

¿Cómo ve el estado del deporte femenino?
El deporte femenino está en auge. Vamos por muy buen camino, aunque falta mucho recorrido. Pero cosas como nuestras victorias, o este libro, o MasterChef ayudan a que el deporte femenino sea más mediático y a que las niñas tengan más ídolos femeninos. Al final es una rueda.

El libro también pone en valor deportes que no son masivos, ¿no?
Sí, quería dar protagonismo a deportes que antes eran más desconocidos, y como el bádminton, la halterofilia o la natación artística. Ahora hay muchas más niñas que los practican.

Hablaba de MasterChef Celebrity, que ya han ganado dos veces dos deportistas de élite… ¿Qué tenéis que os ayuda en programas como ese?
La capacidad de trabajo, la constancia, el ser muy sacrificados… y la serenidad en momentos difíciles. Yo estoy acostumbrada a jugarme en 3 minutos cuatro años de entrenar 10 horas al día, eso es una final olímpica. Así que gestionar la presión de las adversidades nos es más fácil.

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