Gala, mucho más que la musa de Dalí

  • El Museu Nacional d’Art de Catalunya reivindica el papel como artista de la que durante 50 años fue esposa de Dalí.
  • Esta primera exposición individual dedicada a Gala puede visitarse hasta el 14 de octubre.

El objetivo de esta exposición es desterrar los prejuicios que durante décadas han empañado y desterrado a un segundo plano a Gala

Supuestamente odiada por Breton y Buñuel, amada hasta el límite por Paul Éluard (su primer marido) y Dalí (con quien se casó en 1932 por lo civil y en 1958 por el rito católico), amiga, modelo o inspiración de otros muchos genios como Man Ray, Crevel, Max Ernst… ¿Quién fue realmente Gala? Esta es la pregunta a la que pretende dar respuesta la exposición Gala Salvador Dalí, que puede disfrutarse ya en el Museu Nacional d’Art de Catalunya en Barcelona hasta el 14 de octubre.

Comisariada por la profesora de Historia del Arte de la Universidad Complutense Estrella de Diego en estrecha colaboración con la directora de los Museos Dalí, Montse Aguer, el primer objetivo de esta muestra es desterrar los prejuicios que durante décadas han empañado y desterrado a un segundo plano a Gala.

Según De Diego, Gala “se camufla de musa, para construir su propio camino como artista: escribe, realiza objetos surrealistas, diseña su ropa y decide cómo quiere presentarse y representarse, además de convertirse en esencial en el desarrollo artístico de Dalí, con quien conforma un tercer personaje que el propio pintor admite en su firma ‘Gala Salvador Dalí'”.

Esta es la primera exposición internacional dedicada a Gala (Kazán, 1894 – Portlligat, 1982) y la presenta como “musa y artista que trabaja junto a Dalí y como figura clave de las vanguardias del siglo XX”, concreta la comisaria, que también piensa que el matrimonio se retroalimentó en lo artístico “una construye al otro y el uno construye a la otra por lo que redescubrir a Gala también es redescubrir a Dalí“.

Las mil y una ‘Galas’

La muestra desvela los cambios en la imagen de Gala a través de sus diferentes performances, reflejadas principalmente por los pinceles de Salvador Dalí pero también las fotografías de Cecil Beaton o Man Ray. De hecho, junto a los óleos y dibujos de su esposo se presenta también una selección de obras de otros artistas con los que mantuvo relación como Ernst, Picasso, Brassaï o los citados Ray y Beaton.

En total se reúnen 315 pinturas, dibujos, fotografías y numerosos documentos y pertenencias de la propia Gala como cartas, postales, libros, vestidos, objetos de tocador y las hojas manuscritas de su proyecto autobiográfico.

Según De Diego, “esta exposición es hoy posible porque sabemos más de la economía y la autoría colaborativa”, y la culminación de ese trabajo común es el castillo de Púbol: “el gran objeto surrealista, de gran trascendencia para el proyecto daliniano, que tiene un poco de Gala y un poco de Dalí”.

Entre las obras expuestas figuran Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis espejos verdaderos, La memoria de la mujer niña, Galatea en creación, Un segundo antes del despertar de un sueño provocado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada y La madona de Portlligat.

Las piezas proceden en su mayoría de la Fundación Gala-Salvador Dalí, que ha prestado más de 40 obras, pero también de colecciones privadas y museos internacionales como el Museo Dalí de San Petersburgo (Florida); el Haggerty Museum of Art (Milwakee); el Centro de Arte Georges Pompidou (París); la Bayerische Staatsgemäldesammlungen, Pinakothek der Moderne (Munich); el Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto (Rovereto); el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid), entre otros.

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