El informe del accidente en el que murieron dos jóvenes en EE UU concluye que el Tesla iba a más de 180 km/h

Accidente de un vehículo Tesla

El accidente de coche del pasado mayo donde dos jóvenes perdieron la vida en un Tesla Model S puso en el punto de mira a las baterías de estos modelos.

En el accidente murieron el conductor, Barrett Riley, de 18 años, de Fort Lauderdale, y su copiloto, Édgar Monserratt Martínez, de 18 años, venezolano residente de Aventura.

El Tesla se estrelló contra una pared y se incendió en el acto y los chavales no pudieron salir. Este accidente era el segundo caso de una batería de un Tesla que se encendía tras un accidente. En este, además, las baterías se reavivaron cuando ya se había apagado el fuego. Sin embargo, Tesla sostiene que sus vehículos son diez veces menos propensos a incendiarse que otros automóviles.

Ahora, semanas después, el informe de este accidente concluye que el coche, en el momento fatídico, era conducido con exceso de velocidad (180 km/h). Usando datos de los sensores internos del Tesla, los investigadores encontraron que el conductor pisó los frenos justo antes del impacto, pero no hubo tiempo suficiente para reducir la velocidad.

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