Drones, las nuevas ambulancias

  • Los vehículos aéreos no tripulados proporcionarían asistencia sanitaria cuatro veces más rápido que por carretera.
  • Los investigadores calculan que los desfibriladores transportados por drones podrían salvar cientos de vidas cada año.
  • Todos los artículos de la serie ‘Ciencia para todos’.

Drones como ambulancias

Sólo una de cada diez personas sobrevive a un paro cardíaco fuera del hospital. Por ello, tener cerca un desfibrilador para realizar compresiones en el pecho mejora sus posibilidades, pero este choque debe aplicarse rápidamente para reiniciar el corazón.

Cuando creíamos que las aplicaciones de los drones se limitaban solo a la imagen y, como mucho, al transporte, de pronto nos damos cuenta de que sus posibilidades suponen un avance muy relevante que incluso podría salvar vidas. Un estudio ha probado que los drones que portan desfibriladores actúan con rapidez reduciendo la tasa de fallecimiento por paro cardíaco.

Cada minuto sin reanimación cardiopulmonar y desfibrilación reduce la probabilidad de supervivencia de alguien en un 10%. Los desfibriladores están diseñados para dar instrucciones habladas para que cualquiera pueda usarlas, y muchas están disponibles en lugares públicos. Pero no siempre encontramos un desfibrilador a mano. Si no hay cerca asistencia, parece lógico traerla hasta la persona que la necesita con la máxima rapidez posible, y ahí es donde los drones pueden actuar como auténticos ángeles de la guardia.

Jacob Hollenberg, del Instituto Karolinska de Suecia, y sus colegas se preguntaban si podrían utilizarse aviones no tripulados para obtener un desfibrilador en la escena de la emergencia más rápidamente que una ambulancia. Por ello, unieron un desfibrilador a un dron estacionado en una estación de bomberos en Norrtälje, una zona rural cercana a Estocolmo, y lo enviaron a lugares dentro de los 10 kilómetros donde habían ocurrido los accidentes cardíacos en los últimos 8 años.

El tiempo medio desde el despacho del dron hasta su llegada a la ubicación de emergencia fue de 5 minutos y 21 segundos. En cambio, durante las emergencias reales, el tiempo medio de envío para la ambulancia fue de 22 minutos. “Si podemos reducir el tiempo de paro cardiaco desde el colapso a la desfibrilación por unos minutos, cientos de vidas se salvarán cada año”, afirma Hollenberg.

Su equipo está trabajando con los servicios de emergencia, preparándose para enviar drones en emergencias reales y probar si los resultados mejoran.

Estocolmo, Londres y otras ciudades han probado aplicaciones móviles que alertan a las personas entrenadas en CPR si alguien sufre un paro cardiaco cerca. Adrian Boyle, del Colegio Real de Medicina de Emergencia de Londres, dice que el enfoque es interesante, pero asegurarse de que más personas puedan hacer reanimación cardiopulmonar probablemente tendría más beneficio.

Parece que las posibilidades de los drones son mayores de lo que a priori cabe imaginar. El equipo de Hollenberg también ha probado usando drones para buscar personas que se están ahogando. “Estoy convencido de que los drones ofrecen muchas posibilidades para ser utilizados en emergencias médicas”, dice.

Así, Inglaterra ya planea utilizar drones para ayudar a los equipos de respuesta de áreas peligrosas, que se ocupan de emergencias médicas que involucran materiales químicos, biológicos o nucleares. También está estudiando la posibilidad de utilizar tecnologías de drones para entregar sangre y órganos para el trasplante.

Otros artículos de la serie

Sumate a la conversación