Cuidado con el uso gastronómico de los pétalos de flores, pueden ser tóxicos y hay poca legislación y estudios

  • Científicos recuerdan que muchas contienen tóxicos e incluso contaminantes ambientales, bacterias u hongos y que en la actualidad no hay un listado específico de flores comestibles.
  • También explican que hay una legislación escasa y “ambigua” y faltan estudios científicos.

Bizcocho con flores

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR)  pertenecientes al Centro de Investigación Biomédica, han llamado a “aumentar la precaución” en el uso de flores en la gastronomía, dada la rápida proliferación en los últimos años, especialmente de los pétalos, para acompañar ensaladas o platos de alta cocina y recuerdan que no todas las flores pueden consumirme pues muchas de ellas son tóxicas.

Recuerdan así que no todas las flores de nuestro jardín o terraza pueden consumirse, ni siquiera todas las que vemos en la floristería con esos colores y olores tan llamativos, pues muchas de ellas son tóxicas, debido a que contienen alcaloides, resinas, taninos o terpenos; otras tienen contaminantes ambientales o bacterias u hongos.

El déficit de estudios científicos que describan en profundidad la presencia de compuestos con efectos perjudiciales o beneficiosos para la salud sugiere precaución en el consumo indiscriminado de especies de flores.

Los investigadores señalan que aunque el consumo popular de flores es muy antiguo, existe una escasa legislación en este ámbito.

“La legislación alimentaria en cuanto a las flores comestibles es un tanto ambigua, no dispone de un marco específico a diferencia de otros alimentos como el pan o lo productos lácteos”, explica Lorenzo Rivas García, investigador del Grupo de Investigación ‘Fisiología Digestiva y Nutrición’ de la UGR.

Por tanto, en la actualidad no hay un listado específico de flores comestibles y no comestibles; más bien, las flores se encuadran en el Reglamento (CE) 258/97 del Parlamento Europeo y del Consejo de 27 de enero de 1997 sobre nuevos alimentos y nuevos ingredientes alimentarios.

Así, de forma general todos los alimentos que antes de la fecha de la publicación de este reglamento no hayan sido destinados al consumo humano de forma habitual deben ser evaluados por el país competente de la Unión Europea donde se reciba la solicitud de evaluación.

En la legislación alimentaria se hace referencia a los límites máximos de residuos de plaguicidas y la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA) señala la cantidad máxima de insecticidas para las flores comestibles.

No obstante, de acuerdo con la normativa los alimentos deben incluir en su etiquetado información acerca del producto, productor y recomendaciones para el consumidor y para llegar al mercado deben pasar una serie de controles sanitarios que hacen que sean seguros, apunta el investigador.

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