Carta a Cristóbal Montoro: no tarde en dimitir, no le llegue con multa y recargo

Arsenio Escolar

Estimado señor ministro. Espero que al recibo de esta se encuentre usted recogiendo el despacho, o al menos barajando si ha llegado el momento de hacerlo y de dejar su cargo. Tenía usted sobradas razones de muy atrás: subidas de impuestos que incumplían promesas electorales, reiterados episodios de recados que sonaban a amenazas a algunos contribuyentes, flagrantes errores de cálculo en sus previsiones sobre la evolución del déficit… Y hace pocas semanas le dio el Tribunal Constitucional el argumento definitivo para que coja la puerta, al anular la amnistía fiscal con la que en 2012 usted, sus compañeros de Gobierno y el jefe de todos ustedes, el presidente Rajoy, permitieron que miles de ricachos delincuentes fiscales blanqueran ante Hacienda sus dineros ocultos al módico tipo medio del 3%, que no se aplica ni a los archipobres.

Por si todo fuera poco, ahora la guinda en su indigesto pastel. Sabíamos que en 2006 fundó usted y gestionó durante al menos dos años Montoro y Asociados, un despacho de asesoría financiera y sobre todo fiscal en el que ayudaba usted a ricos muy ricos a pagar pocos impuestos. Sabíamos que lo hizo siendo al tiempo cargo público electo: eurodiputado. ¡Esos no son puertas giratorias, es la ausencia absoluta de puertas! Y sabemos hoy -gracias a los colegas del diario Abc– que usted nos mintió a los ciudadanos cuando nos dijo que se había desvinculado del tal despacho en 2008, pues tres años después, en 2011, en vísperas de volver a ser ministro, usted abría puertas y oportunidades de negocio a Montoro y Asociados, rebautizado como Equipo Económico.

La paciencia y la resignación del ciudadano y del contribuyente tienen un límite, ministro, exministro, exdiputado, exeurodiputado, exasesor fiscal o asesor fiscal en ejercicio. El martes pasado se lo dijo a usted la mayoría del Congreso de los Diputados, al debatir su reprobación, y hoy jueves se lo estará diciendo a usted, que no es tonto, su propia conciencia y sentido común, que tiene. ¿Cree usted que aún inspira confianza en los administrados, ministro? ¿Cree que es sostenible su posición?

En su fallo, el Constitucional dice que la amnistía fiscal “supone la abdicación del Estado ante su obligación de hacer efectivo el deber de todos de concurrir al sostenimiento de los gas-tos públicos”. Si según el Alto Tribunal ya abdicó usted en 2012 de la función y de la responsabilidad del cargo, abdique ya del cargo mismo. No tarde, no le llegue con multa y recargo.

Aún suyo, pues tributa

Arsenio Escolar

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