Beatriz González: la reina madre del pop

  • El Museo Reina Sofía organiza la primera exposición monográfica en Europa de esta veterana artista colombiana.
  • Se le considera “una incisiva cronista de la historia reciente de su país”.

Beatriz González. Telón de la móvil y cambiante naturaleza, 1978

Dice que no se considera una artista pop. “Yo soy anterior a Warhol, a nosotros solo nos llegó el expresionismo abstracto”, señala Beatriz González (Bucaramanga, Colombia, 1938) del movimiento donde se han empeñado en incluirla los expertos en arte. Sea o no sea pop, lo que sí es cierto es que esta veterana artista de origen colombiano es una de las creadoras más importantes de su país y una de las que más se ha implicado en reconstruir su historia reciente.

“Beatriz González es una artista de artistas y no se podría entender, por ejemplo, la obra de Doris Salcedo sin Beatriz. Es una artista que también ha contado la historia complicada de su país, con una obra poética y única y desgraciadamente no suficientemente conocida en este país”, decía ayer el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja Villel.

El museo que gestiona acoge hasta el próximo mes de septiembre una extensa retrospectiva -ubicada en el Palacio de Velázquez del Retiro- que salda deudas con ella y con el arte colombiano y latinoamericano. Ésta es, de hecho, la primera monográfica que se le dedica en Europa tras seis largas décadas de trayectoria.

Coorganizada junto al CAPC musée d’art contemporain de Burdeos (donde estuvo hasta el pasado mes de febrero) y el KW Institute for Contemporary Art de Berlín (donde pasará tras su estancia en Madrid), la muestra reúne cerca de 160 obras entre pinturas, dibujos, láminas, esculturas e instalaciones realizadas entre 1965 y 2017, así como gran cantidad de archivos prestados por museos y colecciones particulares de todo el mundo.

El conjunto de estas obras nos da una visión muy completa de las constantes que han movido toda su carrera. Por un lado, un trabajo inspirado en los medios de masas que ella entremezcla con las narrativas populares y la pintura formal. Por otro, el apropiamiento constante de estas fotografías sacadas de las noticias (con las que ha creado un archivo inabarcable) y que ha adaptado a soportes muy singulares, como por ejemplo: muebles, objetos de uso cotidiano o sus monumentales y famosas cortinas impresas con la imagen de iconos universales.

Le ha gustado definirse siempre como una “pintora de provincia” ajena a cualquier moda y defiende la premisa de que “el arte cuenta lo que la historia no puede contar”. Aquí está, pues, otro de sus fuertes: utilizar el arte en un vehículo para dar testimonio de su tiempo desde los años 70.

“Beatriz González se ha convertido en una incisiva cronista de la historia reciente de Colombia, un país en el que las guerras y la violencia han formado parte de la vida cotidiana de sus ciudadanos. Lo que realmente busca su trabajo no es denunciar la violencia y la injusticia, sino hacer perceptible el dolor que éstas generan en la sociedad. De este modo, sin dejar de estar profundamente arraigado a un contexto histórico, cultural y geopolítico muy específico, su trabajo está ligado a la experiencia personal”, señala el museo. Aprovechemos pues, esta oportunidad única para descubrirla.

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